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Los flebótomos son
insectos similares a los mosquitos, pero mucho más pequeños (2-3 mm), de modo
que el insecto adulto pasa desapercibido. Tienen una metamorfosis completa, y
su fase larvaria son lugares templados y resguardados de las corrientes de
aire.

Se pueden encontrar en muros de piedra, huecos de los árboles, casas en
ruinas y sótanos mal ventilados. Su temperatura ideal es entre 22 y 28 ºC.
Habitualmente pican entre el crepúsculo y la noche.
En la región mediterránea y
en Asia, son activos principalmente durante los meses de calor, desde la
primavera al otoño; en América Latina, durante todo el año. No pueden viajar
más de unos cuantos kilómetros, lo que explica el carácter local de la
leishmaniosis.
La leishmaniosis canina es endémica en España. Se distribuye por
casi todo el país excepto la cornisa cantábrica e Islas Canarias y, debido al
cambio climático (incremento de la temperatura global y la reducción de
lluvias), tiende a expandirse por todo el territorio.
CONTROL
Y PREVENCIÓN
La detección del flebótomo
es muy complicada debido a su pequeño tamaño. Se requieren trampas y operativos
de vigilancia epidemiológica especiales. La mejor manera de prevenir la
transmisión de leishmaniosis se basa en intentar evitar la picadura del flebótomo
a nuestras mascotas e incluso al hombre. Aunque es difícil, se pueden seguir
unas medidas de control y prevención:
1. Realizar controles
veterinarios periódicos en los que se practiquen pruebas serológicas para
detectar la leishmaniosis.
2. Desparasitar
externamente de forma regular a nuestras mascotas. Existen preparados
veterinarios que presentan efecto repelente contra los flebótomos, reduciendo
el número de picaduras.
3. En zonas endémicas
(España), mantener las mascotas en el interior durante la noche, evitando la
actividad exterior durante el crepúsculo y la noche. Los flebótomos pueden
atravesar las telas mosquiteras.
4. Procurar que en la
vivienda no haya zonas húmedas ni rincones con leña apilada, ya que es un
escondrijo perfecto para estos insectos.
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